Propuesta para la Dirección del “Seminario Freudiano Bahía Blanca-Escuela de Psicoanálisis” (2015-2017)     

Patricia Pizzini

Introducción


Esta Propuesta de Dirección, que pongo a consideración de todos los miembros del Seminario Freudiano Bahía Blanca-Escuela de Psicoanálisis, tiene como principal objetivo trabajar  sobre los dispositivos de Escuela: Seminario, Cartel, Pase y Jurados de Nominaciones AME y AE para su posterior implementación.
En dicha propuesta subrayo algunos puntos que me parecen cruciales para definir  la estructura de este tiempo institucional, teniendo presente la prudencia que requiere su elaboración. Para alcanzar este objetivo será indispensable la participación efectiva de todos los integrantes de la Escuela y no solo de los integrantes de la Comisión Directiva y Miembros.
Algunas de las preguntas que estimularon mi deseo de presentar este Proyecto fueron referidas a  ¿Qué cambia de la estructura y/o funcionamiento del Seminario Freudiano Bahía Blanca a partir de su Refundación  como Escuela de Psicoanálisis? ¿Por qué los analistas necesitamos hacer Escuela? ¿Cuáles son los fines de una Escuela de Psicoanálisis? ¿Qué es lo nuevo que nos aguarda?

Recordé lo planteado por Jacques Lacan en su Proposición del 9 de octubre de 1967 sobre el psicoanalista de la Escuela: “Escuela no lo es solamente en el sentido que distribuye una enseñanza, sino que instaura entre sus miembros una comunidad de experiencia, cuyo corazón está dado por la experiencia de los practicantes”.
La formación del analista debe ser pensada en relación a la transferencia de trabajo y justamente los colegas con quienes trabajamos funcionan como “algunos otros” -que no son cualquiera- ante los cuales el analista se autoriza.
Una de las funciones de una Escuela es la de brindar alguna garantía a partir de la cual se sancione la validez de una formación suficiente para conducir un análisis hasta su fin y para ello  creo necesario promover dispositivos, espacios de trabajo, en los que de la participación de cada analista puedan darse y leerse las pruebas de esa formación y una posición enunciativa propia de la ética del analista.

Al decir de “cada” analista planteo el reconocimiento de las diferencias. Una Escuela no pretende hacer serie entre hipotéticos iguales. Va de suyo entonces que hablo de una formación que implica la experiencia de la división a que nos convoca la palabra y dentro de la Escuela y que hace a la singularidad de cada quien.

Ver más...